Ansiedad por separación

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Es la ansiedad desproporcionada que experimenta un niño cuando se separa real o supuestamente de sus seres queridos, especialmente de la madre.

TAS

Si se mantiene dentro de unos límites, esta ansiedad es un mecanismo protector heredado, que defiende al niño pequeño de los peligros de  los primeros años de vida. Normalmente se atenúa a medida que el niño adquiere una mayor  movilidad física.

Este tipo de ansiedad,puede adquirir un carácter patológico,  y puede aparecer cuando los padres se alejan de él, ya sea para llevarlo al colegio, ir de excursión o bien los padres se separan del niño al salir de viaje, por ejemplo. La dependencia del niño respecto de la madre adquiere en estos casos características dramáticas, sin serle posible a ella separarse del niño incluso a pocos metros o por escasos momentos.

 

Este trastorno incluye síntomas o miedos irracionales, como  a estar solos, a irse a la cama con la luz apagada; trastornos del sueño, como pesadillas; y ansiedad global, anticipando consecuencias negativas, como la sensación de que algo malo va a ocurrir o la certeza de que ya no va a volver a ver a sus seres queridos.

Las causas de este trastorno y la determinación de los factores de mantenimiento, no están claros. No obstante, te expongo algunas posibles explicaciones etiológicas:

  1. Déficit de aprendizaje, sobre todo la ausencia de una separación gradual de los padres en el curso evolutivo, quizá por la sobreprotección de estos.
  2. Experiencias traumáticas de separación, divorcio, hospitalización, etc.
  3. Reforzamiento de conductas de dependencia por parte de los padres, que, sobre todo cuando el niño es miedoso, contribuye a mantener este trastorno.

 

Propuestas iniciales para modificar el problema

Si el niño se muestra angustiado por tener que separarse de las personas de su entorno habitual, puedes darle la seguridad de que la separación será corta. Pero no basta con saber que mamá vuelve enseguida, que no puede pasar nada. El niño tiene que asumirlo. Si muestra miedo no le obligues a vencerlo. Es preferible acostumbrarlo gradualmente a que pase ratos cortos sin las personas más cercanas.

El primer paso puede consistir en decirle por ejemplo, “ahora me voy ahí fuera mientras tu construyes una bonita torre, ¿de acuerdo? Así que al entrar tendré la sorpresa de ver  lo que has hecho tú sólo”

Segundo paso, “voy a sacar la basura y a recoger el correo. Enseguida vuelvo. Después me enseñarás lo que has hecho mientras tanto”. El tiempo de ausencia se alargará más y más. Naturalmente, debe dejarse al niño con una persona de confianza que lo vigile, si la madre está fuera mucho rato.

En caso de que no remitan los síntomas ansiosos en el niño, te recomiendo consultar a nivel profesional, y lo antes posible para evitar que el problema se agrave. A veces, sólo son necesarias unas pequeñas pautas para que este estado emocional remita. En otras, se precisa intervención, en especial si después de la evaluación inicial del niño, se constata que el estado ansioso forma parte de un trastorno más amplio.