Los gritos como recurso educativo

 

Todos hemos gritado alguna vez a nuestros hijos, por varios motivos: porque nuestros padres nos gritaron a nosotros,  porque es un recurso que no requiere desgaste el_regalo_de_los_insultosintelectual y porque en los primeros momentos produce efectos a corto plazo, lo cual nos sirve de refuerzo.

Pero ¿qué perjuicios ocasiona a nuestros hijos? Cuando se utiliza de forma habitual, se ha demostrado en investigaciones que afecta al Sistema Nervioso de nuestros hijos, constatándose un mayor riego de trastorno psiquiátrico cuando son adultos. Además, los niños aprenden a utilizarlo como medio para conseguir lo que desean, de la misma forma en que lo utilizan sus padres. Otras razones  para evitar los gritos:

  • El niño se habitúa, de forma que ya no funciona como recurso educativo.
  • Mantienen al niño en estado de estrés y nerviosismo perjudicial para su desarrollo.
  • Pueden desencadenar en el futuro problemas de salud mental, como depresión y adicción a sustancias. Sólo conseguiremos un extremo en sumisión o rebeldía. O bien, el niño se adapta, sin protestar para evitar el conflicto, o bien se rebela ante la normativa, imitando a los modelos paternos, con un estilo de comunicación “agresivo”.
  • Se acostumbran a obedecer sólo cuando se les grita.
  • Al gritar, los padres también se estresan, por lo que entramos en una espiral de violencia difícil de contener y escapar de ella.

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La naturaleza de los niños es asombrarse ante el presente.

 

Educar es sacar lo mejor de  uno, es saber atender a las necesidades del niño  de forma personalizada.  En este proceso, no sólo es importante lo que decimos, sino capacidad-asombro-mantenlosimple2también lo que pensamos,  y sobre todo lo que hacemos.

Los niños tienen la necesidad innata de conocer y experimentar. Tienen capacidad de asombrarse ante todo lo que les rodea. Viven el presente y disfrutan de lo que tienen delante: una flor, una hormiga, una piedra…Y según  los filósofos griegos, el asombro es fuente de conocimiento. Sin asombro no hay interés ni aprendizaje.

Esa es su naturaleza, un privilegio que podemos mimar. Y si realmente queremos lo mejor para ellos, que no me cabe la menor duda, algo debemos cambiar. Porque con el tiempo, vamos perdiendo la capacidad de asombro, la motivación por el aprendizaje y la valoración del esfuerzo.

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Controlar el estrés… adelgaza

Nuestras emociones tanto las positivas como las negativas, suelen ir acompañadas de comidas. En fiestas y celebraciones con los amigos nos rodeamos de comidas apetecibles. Cuando el trabajo se convierte en frenético, o cuando nos falla una relación sentimental, calmamos nuestra mente con alimentos.veggie-heart

Esta forma de afrontar las emociones, reconfortante a corto plazo, tiene como contrapartida un aumento de peso. En el caso de estrés, la química que genera nuestro cuerpo, determina lo que comemos y cómo almacenamos esa grasa.

No sólo los ejecutivos se estresan. El aburrimiento también puede ser estresante. Los niños se estresan con el sinfín de actividades extras a las que acuden. Todo lo que nos desborda y nos hace sentir impotentes, que “no podemos con nuestra vida”, nos estresa.

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EL EFECTO PIGMALION o el peligro de las etiquetas

“Es muy tímido”, ” ¡Qué malo eres!, “No quiere separase de mi”. Son expresiones frecuentes entre adultos, referidas a comportamientosla-vida122 puntuales de niños. Son generalizaciones, que sin pretenderlo, acaban influyendo en el comportamiento de los chicos. Os resumo unas conclusiones sobre lo que en educación llamamos el efecto Pigmalión.

Su nombre se debe a un personaje de la mitología griega, Pigmalión, rey legendario de Chipre, sacerdote y escultor que se enamoró de una de sus creaciones, Galatea, una escultura con las cualidades de la mujer de sus sueños. Afrodita, atendiendo a las plegarias de Pigmalión, otorgó vida a la escultura.

Este fenómeno, estudiado por Rosenthal y Jacobson, básicamente demuestra que las expectativas de una persona, aunque sean falsas, influyen en el rendimiento de otra.

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