¿Qué es la Esquizofrenia?

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La esquizofrenia es una de las enfermedades mentales más debilitantes y desconcertantes. Se da en alrededor de 150 de cada 100.000 personas, o en un porcentaje de 1-1,5% de la población, manifestándose generalmente en la adolescencia o juventud temprana.

 

No se ha  descubierto aún la causa de al esquizofrenia. Sin embargo, la mayoría de los expertos están de acuerdo en que una serie de factores combinados con un riesgo genético, contribuyen al desarrollo de la enfermedad.

 

Todavía no se sabe qué es lo que desencadena la enfermedad, en aquellas personas que tienen un predisposición familiar. Algunas teorías sugieren que, debido a que  la esquizofrenia se manifiesta por primera vez durante los cambios hormonales de la pubertad, estos cambios son los que provocan la enfermedad en quienes tienen la predisposición. Además, se consideran otros factores como infecciones virales y factores externos como el estrés (cambios vitales, situaciones de violencia ….)

Los primeros indicios de esquizofrenia probablemente pasan desapercibidos por la familia y los amigos. Las personas que sufren de esquizofrenia muchas veces exhiben uno o más de los siguientes síntomas, durante las primeras etapas de la enfermedad: prolongada sensación de tensión, falta de sueño, mala concentración, aislamiento social, cambio de personalidad.

 

A medida que la enfermedad avanza, los síntomas pasan a ser más intensos y extraños. La persona se comporta de forma peculiar, habla sin sentido y tiene percepciones inusuales. Estos síntomas más graves son motivo para solicitar tratamiento:

 

  • Los delirios son creencias poco usuales, no basadas en la realidad. Por ejemplo, las personas que sufren de esquizofrenia pueden creer que alguien puede escuchar sus pensamientos o controlar sus sentimientos, acciones o impulsos.
  • Las alucinaciones son distorsiones de los sentidos. Las alucinaciones auditivas hacen que las personas escuchen sonidos inexistentes. Las alucinaciones visuales hacen que las personas vean cosas que no están allí. Las alucinaciones táctiles son sensaciones sin causa, como sentir comezón o que le quema la piel. También existen alucinaciones olfativo-gustativas, como sentir olores y sabores inexistentes.
  • Las preocupaciones son pensamientos que, en la mente de la persona enferma son más importantes de lo normal. El mismo pensamiento se repite y pude convertirse en irreal. Esto puede incluir una preocupación de salud o de “hacer lo correcto”.
  •  El pensar desordenadamente interfiere con la planificación, motivación y comunicación. Por ejemplo, una persona puede utilizar palabras sin sentido, o saltar de un pensamiento a otro no relacionado.
  • El aislamiento social hace que la persona esquizofrénica se recluya. Esto puede darse debido a una intolerancia a estar entre multitudes, reuniones pequeñas o incluso con sólo otra persona.
  • La falta de motivación y emoción, así como también la apatía, son síntomas muy difíciles de aceptar por los miembros de las familias de los enfermos.

 

 

 

Muy pocas personas experimentan todos estos síntomas a la vez. Algunos pueden manifestarse durante la fase de remisión y pueden agravarse durante la etapa más activa de la enfermedad.

 

Para la familia suele ser difícil convivir con una persona con esquizofrenia. Es importante desmitificar el hecho de que todos los pacientes con esquizofrenia son violentos y atacan o matan. Esto se debe a la falta de compresión de las enfermedades mentales, y a la publicidad desproporcionada que se les da a los pocos enfermos que manifiestan conductas violentas o criminales.

 

Las personas con esquizofrenia pasan por periodos en los cuales están mejor o peor: remisión o recaídas. Pueden vivir largos periodos sin ningún síntoma, pero como la esquizofrenia es una enfermedad crónica e inhabilitante, necesitan de cuidados constantes. No obstante, es tratable con psicofármacos, psicoterapia, rehabilitación social y laboral y psicoeducación al paciente y a la familia. Si afrontamos la enfermedad de forma  activa y coordinada por parte del paciente, su familia y el equipo de profesionales de salud, podremos superar antiguas creencias acerca de la imposibilidad de modificar el curso negativo de la enfermedad.